La peor de todas las despedidas

Estaba todaví­a por venir

En silencio y a escondidas

La sangre le empezaba a hervir

Pensaba que la suerte roba

Al no darle una oportunidad

Para juntos y al llegar la noche

De su mano poder escapar

Un dí­a cerró los ojos y gritando

Su nombre no dejó de decir

Cuando vio que ella no estaba, temblando

Buscó un rastro que seguir

Echar de menos lo que no existe

Es como sentarse en los restos del naufragio

Esperando que el milagro de lo imposible

Ponga de nuevo a flote nuestro barco

Cuando la última luz dictaba su final

Decidió vivir la magia del último atardecer

Mientras la noche encendí­a su oscuridad

Salto al vací­o y se fue para no volver

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